REPORTAJES URBANOS, VALORES Y TALENTOS HUMANOS, DESTREZA DE LA CIUDAD

5/9/06

El domador de aves

El domador de aves


El cielo de la plaza es acariciado por el aleteo de varias docenas de palomas que reinan el lugar, resuena el campanario. Son la alegría de los niños que les visitan para corretearles, de los fieles peregrinos que acuden a la iglesia, de los ancianos que de la tarde hacen migajas por contemplar su vuelo.

Víctor Cuero, domador de aves.
Lejano de sus tierras costeras; apenas amanece en su ventana se dirige donde sus compañeras, a lo lejos llega silbando, el revolteo de alas corta el aire en circunferencias, en vuelo sincronizado las palomas sobrevuelan la piedra de la plaza, anidando en los techados que rodean el campanario de San Francisco. Su presencia es la personalidad de aquel lugar avejentado en historias.


Dice de las palomas, que son sus mimadas, que al silbarles es como hacerle un piropo a una mujer, que desenfadas aterrizan en un vuelo coqueto. Son sus compañeras, entre ambos se complementan, les da de comer y él hace sus fotos. Cuida que nadie les maltrate, de aquellos que amarran piolas a sus patas o despluman su vuelo.


Un día, hace un tiempo, la mayoría amanecieron muertas, envenenadas por los moradores que se quejan de su presencia. Cuando las nubes, a espaldas de la Virgen se oscurecen, el excremento de esas condenadas aves embuten los desagües, removiendo las tejas con sus patas, ocasionando goteras en tiempos de invierno. Cansados de la suciedad; conociendo de su arrogante hambre, de lo mal acostumbradas que les tiene la gente, envenenaron su hábito. Los cadáveres se descubrieron a las primeras horas de la mañana El movimiento matutino que se dirige a los mercados, a las bodegas, fueron los primeros en lamentar lo sucedido.


Aprovecha que por la mañana las palomas están hambrientas, para aliñarles en figuras geométricas que dibuja con su alpiste y trigo. Las enfila en columnas, en forma de corazón, dibuja una letra del abecedario, un número, traza barcos y culebras.
Anima a la gente que se agrupen, que se hagan un retrato instantáneo.
- ¡Vamos! ¡Vamos ¡ gente linda, 2 dólares, foto instantánea, polaroid, al momento.

Foto de arriba forma de corazón, siguiente letra B, abajo fila India


Antes de fotógrafo fue jardinero, luego panadero y guardián de barrio.
Fue el encanto que produjo en él la cámara, el poder captar momentos, suspender el vuelo a un ave, la emoción que lo mantiene haciendo retratos en la plaza, elevando el vuelo en grupo a las palomas, que sin ser de nadie hacen amistad con la plaza y su entorno.

Aprendió el oficio a manera autodidacta, mirando a los fotógrafos, experimentando con el visor, apropiándose de planos y fondos para retratar a los clientes que encantados posan junto a las aves.


Se dice que a las palomas los trajo una señora, llegó con tres, con el tiempo se procrearon y agitaron los cielos del vecindario.
Las hay blancas, mixtas, las más apreciadas, tienen seis o más colores.
Las conoce en su mayoría, adivina por ellas cuando va a llover para emprender el camino de regreso a casa.


A petición del fotógrafo:
Para aquellas chicas que se puedan interesar.
Extranjeras turistas que visiten Quito.
Acercarse a la plaza de lunes a domingo en horas de la mañana.

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Nombre: Víctor Cuero
Edad: 32 años
Signo Astral: Capricornio
Estado civil: Soltero
Nacionalidad: Afroecuatoriano.
Plaza de San Francisco, Quito.

El domador de aves.